EL POETA FRANCISCO CONTRERAS VALENZUELA
VUELVE A CHILE, A SU DESCANSO FINAL
El día 5 de mayo de 1933, el poeta modernista, crítico y escritor
chileno, Francisco Contreras Valenzuela muere en París, Francia, lejos
de su Quirihue natal.
Ante la indolencia de las autoridades nacionales de la época y no
obstante tratarse de uno de los más importantes difusores de la
literatura latinoamericana en Europa, sólo la intelectualidad francesa se
ocupa de su sepelio, y su esposa, Andrée Alphonse dispone su entierro
en la villa de Riberac, Dordoña Francesa, en la sepultura de sus
familiares.
Andrée trató por todos los medios de obtener el reconocimiento de
éste prolífico hombre de letras, llegando a radicarse en Chile para
conseguir su objetivo, lo que lamentablemente no prosperó. Finalmente
falleció en El Turco, localidad cercana a Cartagena, Quinta Región en
noviembre de 1991, sin haber cumplido la última voluntad de
Francisco.
Hoy, después de 73 años de su deceso, y en un esfuerzo
mancomunado entre Riberac, Francia, a través de Nicolás Platón, de la I. Municipalidad de Quirihue, con
su alcalde Raúl Andrade Vera, y de particulares quienes hemos
conocido la hermosa historia de amor y dolor de Francisco y Andrée y
los esfuerzos de ésta última por reivindicar a su marido y concretar el
deseo de repatriar sus restos, estamos dando cumplimiento a ésta
última voluntad de éste importante hombre de letras, admirado por
Gabriela Mistral y Rubén Dario, entre tantos.
No voy a hacer una nueva semblanza sobre Francisco, ya que en
manos de otros estudiosos está la tarea titánica de reivindicar su vida y
obra para nuestro país, y así comenzar a dejar atrás tantos años de
indiferencia e ingratitud con el poeta y con su viuda Andrée, quien, a
pesar de todo esto y de la notoria ignorancia de las autoridades de la
época, vivió con el recuerdo permanente del amor que quedó en Riberác
y pudo sostener su vida en forma muy sencilla y humilde en El Turco,
acompañada de personas como Maritza Gonzalez, quien la acompañó
los últimos años de su vida y recibiendo la visita de intelectuales y
ciudadanos comunes quienes se maravillaban al conocer la asombrosa
historia de ésta multifacético mujer, que en sus años de la “Belle
Epoque”, junto a su marido, recibía en su domicilio de la Rue Le Verrier
a lo más selecto del mundo literario europeo y quien llegó a conocer a
personajes de trascendencia en la historia contemporánea tales como
Picasso, Einstein y Lenin. Difícil imaginar que esta venerable anciana
vivió tanta magia en su juventud y que, ya al final de sus dias, cuando
frisaba los 90 años, escribía con toda facilidad novelas e historias en su
idioma natal, con recuerdo tan vivos de sus vivencias en París junto al
Poeta, como si ello hubiere ocurrido sólo hace una semanas…y ya
habían transcurrido 70 años.
Este homenaje es de ambos. Es la reunión simbólica de dos
amantes a la que ni siquiera la muerte pudo separar, Es el ferviente
reconocimiento de que, a pesar de que han transcurrido 73 años de la
muerte física de Francisco y 15 de la partida de Andrée, hemos podido
consolidar éste deseo tan postergado de nuestro poeta, porque él es de
todos los chilenos y en especial de sus coterráneos, los habitantes de
Quirihue, de volver a la tierra que lo vió nacer, y que Andrée en sus
memorias reflejara en forma tan fiel:
"Pude también procurarle un reposo definitivo en mi pequeña ciudad natal de
Ribérac donde él reposa esperando que su país realice su aspiración última, que
es de ser sepultado en su patria en Quirihue, cerca de Chillán, donde él había
visto la luz del día en la hacienda familiar".
Andrée Alphonse de Contreras, el Turco, cerca de Cartagena, 1984
Es el regreso del viajero, es el descanso definitivo del vate, es el
reconocimiento que, aunque tardío, sus conciudadanos podemos
brindarle de forma orgullosa y digna, para que ésta historia no se olvide
y en la distancia que concede el tiempo, podamos escuchar su voz,
lejana en el recuerdo pero cada vez más presente en versos como los
que dedicó a su país, mientras vivía su plenitud intelectual en el París
del 1900:
“Amo a la patria que adversa,
me desconoce o me olvida;
para ella daré mi fuerza,
por ella daré la vida.
Amo la tierra hosca y rancia
de breñales y de espinos:
en ella mi clara infancia
soñó sus sueños divinos.
Amo la montaña eterna,
que hacia los cielos se exalta;
a su sombra mi alma tierna
aprendió a ser firme y alta.
Amo el cielo de fulgencia
no vista sobre las cimas;
en su azul mi adolescencia
tiñó mis primeras rimas”.
Francisco Contreras, “Luna de la Patria”, 1911
Por último no quisiera sino manifestar mi profundo
agradecimiento al esfuerzo sin descanso de Nicolás Platón, mi amigo, quien sin vacilar en momento alguno y
sólo a partir de la inquietud que el suscrito manifestare a través del
envío de un correo electrónico a su oficina, se abocó por entero a ésa
labor de ubicar, obtener los permisos respectivos y proceder a
completar la repatriación de Francisco para su reencuentro definitivo
con Chile y con Andrée, que lo esperó tantos años. Nicolás, quien
empleó tiempo y recursos propios en ésta gestión de devolver a
Francisco a los Chilenos y a los Qurihuanos, es el héroe de la jornada.
Asimismo saludo afectuosamente al señor Alcalde de Quirihue,
don Raúl Andrade y en él al Departamento de Cultura de ésa comuna,
quienes han brindado una colaboración fundamental en toda ésta
iniciativa, y a quienes ahora les queda, a contar de las exequias de
Francisco y Andrée, la delicada misión de perpetuar y enraizar la obra
del poeta y difundir su vida no solo a la gente de Quirihue, sino a todos
los chilenos mediante las actividades que para éste fin destinarán en el
futuro.
Para dos colaboradores fundamentales en ésta historia, don
Luis Contreras Jara y don Alejandro Witker, mi aprecio y
agradecimiento por el esfuerzo entregado y el alto nivel que han dado
con su presencia a éstas actividades.
Por último mi agradecimiento a Francisco y Andrée, por
permitirme entrar de forma accidental, pero absolutamente
desinteresada a ésta hermosa historia de amor y dolor, que está
terminando con un final feliz.
Muchas Gracias.
Carlos Muñoz
jeudi 31 juillet 2008
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